| Centro Juvenil Salesiano |
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El Centro Juvenil, como ambiente salesiano que es, está llamado a ser "casa que acoge, parroquia que evangeliza, escuela que encamina hacia la vida y patio donde se comparte amistad y alegría" (Constituc. art. 40).
Se pretende que el Centro Juvenil sea un "segundo hogar", donde el joven se sienta a gusto, considere las instalaciones como algo propio y a los demás como gente de casa, en un ambiente de familia.
Esta familia, llamada COMUNIDAD EDUCATIVO PASTORAL, esta formada por salesianos, animadores, jóvenes, Junta Directiva, colaboradores... Es convocada y coordinada por el equipo de salesianos.
Todos, trabajando en equipo y desde la tarea que cada uno desempeñe, tienen la responsabilidad directa de llevar adelante la tarea educativo-pastoral del Centro Juvenil.
Lo educativo cultural es una propuesta fundamental de este ambiente. Se pretende dar respuesta a la atención integral de los jóvenes en su tiempo libre con estilo salesiano.
Teniendo en cuenta que también lo educativo-cultural es pastoral y evangelizador, se ofertan diversas iniciativas que pretenden que el joven desarrolle, conviviendo con otros, sus capacidades e intereses artísticos y culturales.
Entra en este campo todo tipo de colaboración y participación en ofertas hechas por organismos civiles o eclesiales. Todo ello desde las necesidades, el protagonismo y la participación de los propios jóvenes y animadores.
La educación en la fe es una oferta que no puede faltar en un Centro Juvenil Salesiano. Entendiéndose como proceso (con diversidad de niveles, propuestas, iniciativas...) no se reduce a la preparación para recibir uno u otro sacramento (Comunión o Confirmación).
Los animadores de los grupos formativos de los chavales pertenecen a su vez a un grupo de fe. De esta forma se puede alimentar y crecer en aquello que luego se va a transmitir.
El acompañamiento personal es algo habitual (realizado por los salesianos o seglares adultos para con los animadores y de los animadores para con los jóvenes que animan). Se cuida la celebración y vivencia de la Eucaristía y de la Reconciliación, tanto por parte de los animadores como de los jóvenes.
Ofrece una amplia gama de propuestas para emplear el tiempo libre de los jóvenes (acampadas, fiestas, campeonatos...). Desde la convivencia con otros se pretende una forma sana y creativa de divertirse.
La permanencia del joven en el Centro Juvenil implica que poco a poco vaya progresando en su madurez personal y que se comprometa en una mayor participación con y por otros. Es fundamental que exista un seguimiento personal de los chavales por parte de los animadores.
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